miércoles, 7 de diciembre de 2016

SER UN HIJO ESPECIAL

El Doctor José Martínez Costa, médico de niños y adolescentes, nos arroja algunas luces acerca de la timidez. Menciona que se trata de algo común en la adolescencia: el 80% de los chicos son tímidos esporádicos; el 40% lo es habitualmente, y sólo el 20% nunca ha manifestado timidez.



Hablando de un tipo de timidez selectiva, aquélla que se da sólo en ciertos ambientes, señala algunos síntomas:

1.      La persona huye de las situaciones que le son molestas.
2.      Falta de aplomo y seguridad en ciertos grupos.
3.      Taquicardia
4.      Intolerancia ante las bromas.
5.      Inseguridad, inhibición, desconfianza.
6.      Personalidad introvertida, delicada, generalmente con buena inteligencia.

Hay muchas razones por las cuales un hijo pudo elegir ser reservado con sus padres. Estos, deberán tener largas horas de convivencia para conocer sus motivos. He hablado con jóvenes que no son comunicativos con sus padres, y me dicen que prefieren no abrirse con ellos porque:
·         Se sienten juzgados;
·         no los dejan hablar sin ser interrumpidos y amonestados;
·         consideran que su opinión no es importante;
·         se sienten comparados; o
·         les molesta escuchar que les digan: “eres tan callada, eres retraída, ábrete, cuenta, etc.”

Aquí lo que importa para mejorar la relación, no es tanto lo que los padres consideran que han hecho, sino reconocer y validar los sentimientos de los hijos. Cuando decimos que uno de nuestros hijos es especialmente sensible, debemos creer que así es; su percepción se altera y probablemente ve crítica donde no la hay. Pero si creemos en lo que él siente y aceptamos sus comentarios en lugar de descalificarlos, podemos “entrar” a su corazón. La timidez no es un defecto, sino un rasgo de personalidad que puede ser pasajero en algunos casos.

Debemos hacer un esfuerzo, no por cambiar este rasgo, sino por “educar sus sentimientos”. Esto es lo que llamamos propiamente formación. Ellos aprenderán a explicarse las cosas de tal manera que no se queden inmóviles frente a los estímulos que reciben. El libro: Cómo desarrollar tu inteligencia emocional, de Carolina Gudiño, será una estupenda herramienta de trabajo para superarse.

Todos tenemos puntos fuertes y débiles. Aprendamos a reconocer lo positivo de cada uno de los miembros de la familia y colaboremos cuando se trate de apoyar a alguno a entrenarse en las áreas débiles.

Ya no más etiquetas, no más comparaciones. No es el bicho raro de la casa, sino la clave para unirnos más. Las carencias o dificultades de ese hijo especial nos ayudan a los demás a conocer nuestras fortalezas y creatividad para salir juntos, como un equipo unido, hacia una meta común. Todos propongan soluciones, manténganse cerca y muestren verdadero interés por ver mejoras.

Ante un hijo especial, o que está viviendo una situación especial… ¡vamos a hacer familia!




Lupita Venegas

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