miércoles, 3 de septiembre de 2014

EL FRACASO Y EL ÉXITO SON TEMPORALES... ¡PASARÁN!



Licenciada Lupita:
Me siento fracasado. Todo lo hago mal. Estoy perdiendo a mi familia; mi esposa e hijos no me respetan. Me recuerdan todo el tiempo que no les traigo dinero y critican mi manera de beber, aunque yo no me considero un borracho. A veces creo que ya no vale la pena la vida. Quisiera levantarme, pero creo que para mí eso es imposible. Me atrevo a escribirle con la esperanza de que se abra una puerta de salida para todo esto. Ayúdeme a saber qué pasos debo dar, hacia dónde dirigirme. Me siento muy confundido y desanimado.
Antonio B.





Estimado Toño:

            Tanto el fracaso como el éxito son temporales. Los dos pasarán. No somos más valiosos cuando hacemos las cosas bien, ni somos menos cuando las hacemos mal. Tú puedes haber tomado malas decisiones; pero eso no significa que seas un fracasado. El camino al éxito pasa por varias experiencias de reveses.


El primer paso a seguir es el de contemplar tu propio valor como ser humano. Reconócete como hijo de Dios y actúa como tal. Un hijo de Rey se conducirá con la dignidad de un Príncipe. Esto implica un esfuerzo por la mejora personal: hay que iniciar una rutina de triunfador, que supone un horario flexible, que exige ejercicio físico, entrenamiento psicológico, y tiempo para el desarrollo espiritual


Te recomiendo la lectura del Libro “No tengas miedo”, de Francisco González. En él, entre otras valiosas enseñanzas, nos señala cinco puntos para sacar provecho de los fracasos:


1.-Cuida tu actitud. No importan las veces que caes, sino las veces que te levantas. Piensa en el ideal de tu vida y persíguelo insistentemente.


2. Di las palabras correctas. Si te has repetido estas frases: “Todo me sale mal, nada me resulta, soy un fracaso…”, cámbialas por: “ Soy valioso; lo intentaré siempre; viene lo mejor; sí puedo”.



3. Ve el éxito y el fracaso como parte de un mismo camino. “El fracaso no es malo si no enferma el corazón, y el éxito es bueno si no se sube a la cabeza”. Prepárate para el momento en que se presente una mejor oportunidad. Aprovecha tu presente preparándote.


4. Mantén un sano sentido del humor. No le des poder a tus errores; vive con espíritu de aprendiz; no te tomes a ti mismo demasiado en serio. Un error es sólo eso, un error.

5. Aprende de tus yerros. Si tu fracaso te dejó una lección, valió la pena vivirlo.

En el fondo, tal vez no has aceptado que el éxito tiene un precio: el esfuerzo constante, la preparación, la verdadera superación personal. Basta de quejas y de discursos auto dirigidos, en los que te presentas a ti mismo como una víctima de tus circunstancias. Por supuesto que la familia es un estímulo muy importante; por eso te sería más fácil empezar de nuevo si contaras con el apoyo de los que están cerca de ti


Valga este mensaje para las esposas e hijos de hombres que se sienten como tú, confundidos y desanimados: La falta de solidaridad con el esposo o padre, no ayuda en nada, sino que les significa una carga mucho más pesada de llevar


Como siempre, la clave está en la presencia de Cristo en el hogar. Un Cristo que inspira comprensión, cariño, respeto, apoyo a aquél que se experimenta débil y necesita menos señalamientos y más amor.




Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org          
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